14 de des. 2008

Cata de comiat dels brigadistes al poble de palacagüina

Los días que han transcurrido entre el 5 y el 29 de agosto de este año 2008 van a permanecer clavados en las mentes y corazones de muchas gentes. Algunos ya acostumbrados a recibir con los brazos abiertos a los llamados “brigadistas catalanes” que se empeñan en venir cada año, des de hace 22 ya, nos recibieron una vez más a nosotros. Y no es un recibimiento cualquiera el que nos han dado.

Cuando cada uno de los brigadistas hacíamos los preparativos de este viaje, cada uno proyectó, sin ser consciente de ello, una imagen de lo que pensaba encontrar acá en Nicaragua, en Palacagüina. Ninguna de esas proyecciones ha sido cumplida, ni se acerca a lo que aquí nos han regalado. Ustedes han regalado sus casas, sus domingos, sus frijoles, sus tardes, sus risas, sus cantos, su cariño, su generosidad, su humildad, sus ganas de compartir y aprender y avanzar juntos, con personas que vienen de muy lejos, que no tienen ni las más mínima idea de lo que encontrarán aquí, por más que hayan leído y les hayan contado. Llevan 22 años regalando todo eso. Y eso, en calidad de humanidad, es admirable.

Pasado el escaso mes, podemos confirmar que ha sido imposible alcanzar con la imaginación lo que la esta realidad nos ha plantado a la cara.

Mañana temprano dejamos Palacagüina, y vamos a dejarla a desgana y con tristeza, como sintiendo que nos ha sabido a poco. Nos vamos tristes y sin ganas de irnos, pero también nos vamos a ir felices de haberles conocido y con ganas de volver, y de saber de ustedes, y de seguirles los pasos, de hablarles a menudo y de ayudarles en lo que necesiten. Alguien nos dijo que lo que aprenderíamos aquí sería muchísimo mayor que lo que podríamos aportarles. Así es, sin duda.

Su honradez, su calidez, humor, su desparpajo, su valentía, su empatía… y así, sin poder acabar, nos han encantado y nos han enseñado.

Aquí lo hacen todo con ganas, o almenos es lo que nos han demostrado. Son conscientes de lo que les rodea y de que las dificultades se superan, y las superan. Tienen un espíritu luchador que ojalá tuviéramos todos los que sabemos que el mundo está lleno de injusticias, y gritarlas y poner solución a ellas como ustedes llevan haciendo des de hace tiempo. El franquismo allá en España oprimió a Catalunya y ninguno de nosotros lo olvida y sabe que allá hubieron muchos luchadores como acá en los ochenta. En eso nos parecemos en parte, y nos enorgullece. Eso nos agermana, también.

Nos vamos con una enorme serenidad de saber que venir a Palacagüina nos ha hecho un poco más humanos, nos ha dado muchos amigos, nos ha endulzado el corazón y nos lo ha agrandado.

Miraremos atrás mañana cuando dejemos Palacagüina pensando, quizás, en que cada brigadista va a retomar su vida allá donde la dejó y la va a seguir manejando y enfocando como hasta ahora, va a ser el mismo que antes, con sus mismos amigos, su familia, su casa, su trabajo o sus estudios, su ambiciones y sus conflictos, como si nada hubiera pasado. Y que deja atrás una Palacagüina que va permanecer así congelada para toda la vida, que no va a cambiar, que sus gentes van a seguir comiendo lo que comen, sus gallos van a cantar lo que siempre cantan, sus risas van a seguir sonando, sus insuficiencias van a seguir ahí, sus problemas, sus dificultades estarán allí, sus infinitos recursos…, como si nada hubiera pasado. Pero nos damos cuenta que solo aparentemente todo va a seguir igual acá y allá, porque en realidad todos los que hemos compartido esta experiencia, todos, hemos cambiado, todos hemos aprendido cosas únicas, todos hemos evolucionado. Han puesto una semilla en cada uno de nosotros. Las cosas cambian, evolucionan con el movimiento, con el andar. Eso es lo que hemos hecho juntos, todos, ustedes y nosotros: avanzar.

Ya no hay un ustedes y un nosotros. Nosotros, ahora, somos todos: Palacagüina i Catalunya.

Esperemos que este hermanamiento maravilloso siga y siga y siga…

Hasta siempre Palacagüina!!!!

DOCUMENTAL 25 ANYS D'AGERMANAMENT

CARLOS MEJIA GODOY CANTA EL CRISTO DE PALACAGÜINA A ARBÚCIES